lunes, 6 de julio de 2015

Vendedores y Cia. II

Si bien la primera parte de esta trilogía pertenece ya ah años pasados, ésta continuación es reciente, ubíquense conmigo en Mayo, a un dia antes del cumpleaños de mi madre.

Estábamos en el centro comercial escogiendo su regalo, y terminando de comprarlo la animé para que pueda escoger de una vez su torta, así ya mañana no nos preocupábamos en eso.

No tenía efectivo, y las tortas las vendían al ooootro lado del centro comercial, entonces para ganar tiempo, mamá iría avanzando mientras yo sacaba money del cajero y le daba el alcance. Listo.

Cuando estaba ya en camino a la tienda de tortas, me doy con la sorpresa que mi madre se encontraba en un stand afuera, y me llamaba alegremente con su mano.

Resulta que por superar determinada cantidad de dinero en compras, era candidata a jugar una sopa de letras y así ganar un paquete de viaje.
Teníamos una segunda opción por sí en la primera no lográbamos encontrar las cinco palabras predeterminadas.
Mamá escogio la cartilla, pero esta solo tenía dos de las cinco palabras. Sí, una pena.
En la segunda oportunidad escogí yo y ¿adivinen qué?, esta cartilla sí tenía las cinco palabras.

La vendedora que nos atendía nos felicitó entusiastamente, indicando que éramos las segundas ganadoras en el día y que teníamos muchísima suerte.

Mamá y yo sonreíamos al darnos cuenta que el premio era un viaje todo pagado a Disney Orlando para cuatro personas (papá, mamá, mi hna y yo, ¡qué genialidad!), y que además entrábamos a otro sorteo de un cruzero por el Pacífico para dos personas. ¡Osea guau guau!.

La vendedora impulsaba jubilosamente nuestro entusiasmo, a la vez que citaba que este era un maravilloso regalo de cumpleaños de su suertuda hija osea yo. Todo un amor la jovencita, pero un momento, yo conozco esa cara y esa sonrisa colgada, no no, algo me olía mal.

Mientras mamá terminaba de ofrecer todos los datos restantes y realizaba una llamada a una determinada central anunciando que era la ganadora y que había sido cordialmente atendida por está amorosa jovencita; yo volteaba disimuladamente a escuchar que a pocos pasos nuestros otra señora había salido ganadora también, pero ¿cómo podía ser esto? ¿no éramos acaso las afortunadas en tooodo el día?.

Entonces un flashback se me coló por la cabeza, sí, ese flashback que me recordaba como era de fácil embaucar a la gente siendo condecendiente con ellos, valiéndose siempre de artimañas sentimentalistas, como quién da un golpe bajo.

Me colgué yo también una sonrisa fingida y asentí a todo a la señorita vendedora hasta que acabara de hacer toda su magia embaucadora.

- Mamá, ¿miras a esa señora de adelante?, ella también se acaba de ganar el viaje, justo en el mismo instante que nosotras.
- ¿Segura hija?.
- Sí mamá, mira en sus manos tiene una cartilla igual a la que te han dado para poder asistir a la reunión a recoger el premio.
- Ahh, ok hija.

Me dolió tanto verla así de desilucionada, justo un día antes de su cumpleaños, qué cómo recompensa compré una torta mas grande y cara de la que podríamos haber necesitado. Mis bolsillos pagando la indiscreción de la vendedora que hábilmente pudo extraer información tan relevante, como la del cercano honomástico de mi madre.

Malditos vendedores, pensaba, como se atreven a jugar así con los sentimientos de una madre que ya hasta había trasdibujado como se verían unas vacaciones tan bonitas con toda la familia mientras buscaba un feriado largo cercano en él cual concretar la aventura.

Dicen por ahí: "Piensa mal y acertarás", no se olviden de aplicarla amigos, pues al investigar más sobre esta agencia de viajes, resulta que no cubrían los pasajes de ida y vuelta ni el transporte, y bueno, quién sabe que otras cosas más!. Timadores de vestido y corbata.

Y si eres vendedor, quizás puedas evaluar cambiar de oficio, no sé, tal vez de destapa W.C. te iría mejor -sería un trabajo mas noble creo yo-.


*Sí, señoras!, eso va para ud.

6 comentarios:

  1. Son como atracadores ocultos tras una sonrisa.
    Con el tiempo aprendes a ponerlos en su sitio.

    Que cabrona la vendedora-roedora esa...

    Besos.

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  2. ay me senti mal por tu mami :( que feos...yo no sé, nunca me he ganado nada y si gano, digo...esperen! yo nunca me gano nada! XD es trampa! y eso me ha salvado de muchos timos asi jeje.
    pero malditos los que los intentan! gr...sangre!

    besitos a ti.

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    1. Ajá, ajá!
      ¡Grrr.... sangre!.

      Besos de vuelta mi Panchis.

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  3. Pobre de tu mamá! GRRR, malvados vendedores! (Nótese que hay que hacer la diferencia con los que tienen como oficio vender y no embaucar).
    Mi mamá tiene una anécdota similar que le ocurrió a ella y a su tía en un viaje.

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    1. Huy, confío en que su madre y tía si lograron darse cuenta a tiempo, igual me gustaría leer su historia.
      Beso mi Alex!

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Y tú porqué no comentaste?, te leo y me doy una pasadita por tu rincón ;)!