Como continuación a mi trilogía relataré en el instante en el qué nos quedamos:
mi cuerpo vibraba agonizante un sábado por la tarde.
*Ok.
Al llegar a casa, mi madre me informo que ya estaba organizada una mañana deportiva relámpago para el día siguiente.
Me miré, y miré a mi madre y cuando estaba por soltar la primera palabra de negación, ella interrumpió diciendo:
- Tu abuelo me dijo que te avisará para que vayas con tu hermana más.
¡Tamales crudos!, no pues, no pueden utilizar mi criptonita como excusa, yo soy débil e incapaz de negarme a sus peticiones. El amor es un cuchillo de doble filo, ya me lo decía el carnicero, pero yo terca sin creerle.
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*¿de que te ríes amigo?, yo no le encuentro la gracia. |
Domingo por la mañana, desperté a hacer el conteo de daños y la conclusión fue que estaba a unos días de declararme berenjena cruda.
¡Señores tenía toda la pierda morada!.
Partimos en el auto rumbo al otro lado del mundo para hacer deporte, ¡viva, viva!.
Llegamos y para sorpresa mía el centro de recreamiento se veía en excelentes condiciones, una piscina muy limpia, todo bastante cuidado y verde, florecitas aquí, columpios vacíos por allá. Un paraíso para terminar de morir en fin de semana.
Mi hermana notó una pista de carreras vacía en el recinto, y se emocionó en sobremanera:
- Mary, ya que no me quieres acompañar al gym, ¿siquiera me acompañas a correr por la pista?, así como en el colegio, ¿te acuerdas?, ¿sí?.
- Marita, estoy con el cuerpo adolorido y moreteado, que tal si mejor hacemos como en la película Intensamente ¿esa que vinos en el cine, te acuerdas?, y yo le hago de Tristeza y me tiro al piso y levanto mi pie y tu la haces de Alegría, y tomas mi pie y me arrastras feliz por toda la pista, ¿que dices? ¿sí?.
- Ya pues Mary, ¡porfavor!.
Entonces Doña Mary se tiró al pasto de espaldas y levanto la pierna que no estaba adolorida, cerro los ojos y a ya estaba lista para ser arrastrada cuando se oye un:
- ¡Mary!, ¿que haces en el piso?, levántate que eres joven y ve a correr de una vez con tu hermana, ¡apura!.
(*Respuesta mental: ¿Porqué no vas a correr tu tía?, sí a ti es a quién más te hace falta, ya hasta parece que compitieras con tu esposo para ver quién tiene más meses de embarazo caray, ¿cuando se viene el sobrino?.)
Así troté lo que la pista dijo que fue 1.5 KM, ufff, mucho, ya hice mi cuota de ejercicio hasta el próximo año, gracias ;).
Entonces recostada en el pasto estaba decidida a morir en paz cuando:
- Mary, vamos a jugar voley, nos falta uno, ¡vente!.
De cara al pasto deje escapar un:
- No gracias, yo juego terrible, otro día quizás, igual y gracias por considerarme.
Y llegaron todo los primitos y sobrinitos y arrasaron con lo que tenía de cuerpo, y me arrastraron a jugar.
Con mi cara de "me quedo paradita y no hago ni michi" empezamos a jugar, íbamos perdiendo, hasta que me toco sacar. Resulta que mis saques no estaban del todo mal, lo único malo es que la pelota estaba tan dura -o yo tan oxidada en ese juego- que cada saque era un ver a Judas Calato bailando el baile del gusano.
Terminé con los brazos amoratados, y las palmas y los dedos, y todas las articulaciones.
Es que antes de hacer deporte uno debe aceitar el cuerpo y todas las articulaciones porqué tienden a oxidarse, pero como no sé de eso, me fui a la lanzadera y terminé peor de lo que empecé -algo bastante obvio en realidad-.
Todo estaría ok, sí el día siguiente -lunes pasado- no tuviera programación de examen médico completo, sinó todo sería bonito mientras poco a poco me convierto en polvo. :)
¡Soplen amigos, porqué quiero conocer todos los confines del mundo!.