martes, 7 de julio de 2015

Vendedores y Cia. III

Pues ahí les voy con la última parte de mi aguada trilogía (primera parte y segunda parte) que tienes que leer antes, pues solo así entenderás el desenlace de la misma, ¿sí?. Muy bien.

La dínamica es esta:
"Ud. me dicen un número del uno al veinte y así yo les doy el nombre del producto que van a venderle al resto de sus compañeros". El motivador nos indicaba esto mientras sus ojos se movían en dirección de todos los participantes de esta pseudo charla y/o coaching personal en busca de mejoras en las relaciones interpersonales.

¿Qué me tocó?, vender lava volcánica.

Lalsksjdjfkslfhfjf, ¡quién michi quiere comprar lava volcánica eh!, ¡¿quién?!,
¿q u i é n?.

Bueno, mientras hago sorna de mi producto, le contaré que otros productos estaban listos para salir al mercado y así ser ofertados por mis compañeros como pan calientito:

1. Condón de lana. (Cuando dijo el nombre solté una risotada que terminé ahogando con una fuerte tos por supuesto, siempre tan educada.)

2. Guante de seis dedos.

3. Muñeca sin cabeza.

4. Zapatos de plomo.

5. Auto sin llantas.

6. Avión sin alas.

7. Perfume olor cebolla.

8. Libro sin hojas.

9. Lapicero sin tinta.

10. Celular sin señal.

11. Lapiz labial sabor picante.


"Usen su creatividad", nos dijo prometiendo volver en diez minutos.

¡A mí con creatividad!, jajaja.

Siendo franca podría haber hecho un post por cada artículo, pero esto ya no sería trilogía sinó un decálogo o algo con deca, y creo que tampoco es para tanto.

Y sí hubiese tenido que escoger le iría a la muñeca si cabeza o al condón de lana, xD.

Pero no señores, el destino es cruel y puñalero y me toco la insípida y sosa Lava volcánica. (Otra vez lakdjifeoenhdrkekekdj.)

Aquí un extracto de mi presentación:

"Buenos dias señores, jóvenes, damas y abuelitos ochentones. Mi nombre es Mary y eh venido a ofrecerles un producto que sacará roncha. Les vengo a presentar a Lavita, que no es más que simple y corriente lava volcanica extraída desde los más agrestes e impetuosos volcanes de nuestra cordillera peruana.
Y sé que muchos se preguntarán ¿y yo para que mi....chi necesito lava volcánica en mi casa?, sí señores yo sé que a simple vista no se ve muy atractiva, pero tranquilo caballero que está es la manera en la que ud. va a salir de la pobreza. ¿Vió que ahora está muy de moda el SÍ SE PUEDE, y todas estás cosas de motivación personal?, pues ahí esta mi hermano, llevándo unos cuantos litros de Lavita, puede armar en su patio esas pruebas de gente caminando sobre brasa ardiente. Pero la brasa ya es muy corriente, súbale a la apuesta y entréle a la lava viva, sí caballero, esa es la solución para ir con la innovación en ese tipo de rubro.
Ok, me dices que eso no es lo tuyo y que no quieres independizarte, te comprendo, y por eso tengo una segunda opción en la que puedes usar Lavita para regenerarte y tener una piel lozana. ¿No te alcanza para un tratamiento láser para desaparecer todas tus imperfecciones faciles?, ¿no?, entonces cambiate a Lavita, que en una rápida e instantanea aplicación desaparecerá todo rastro de epidermis dañada y dejará tu cara mas firme que trasero de recien nacido. Pero uds. no se quedan atras señoritas, no no, que en dosis más pequeñas tambien pueden usarse como depilatorio rápido e instantaneo, y así adios a los molestosos e incómodos vellos y bienvenidas faldas y pantalones cortos.
Y por si esto fuera poco, por promoción de temporada, puede ud. llevarse un kit de gases tóxicos o un kit de ceniza empaquetada completamente gratis.
Sí abuelitos ochentones, ¡así como escucharon!, no puede dejar pasar esta oportunidad, ¡Lleve ahora!, ¡Lleve ya!."

*Y me dijieron que tenía aptitudes para las ventas,
y empece a preguntarme que tan buena puedo ser engañando.

lunes, 6 de julio de 2015

Vendedores y Cia. II

Si bien la primera parte de esta trilogía pertenece ya ah años pasados, ésta continuación es reciente, ubíquense conmigo en Mayo, a un dia antes del cumpleaños de mi madre.

Estábamos en el centro comercial escogiendo su regalo, y terminando de comprarlo la animé para que pueda escoger de una vez su torta, así ya mañana no nos preocupábamos en eso.

No tenía efectivo, y las tortas las vendían al ooootro lado del centro comercial, entonces para ganar tiempo, mamá iría avanzando mientras yo sacaba money del cajero y le daba el alcance. Listo.

Cuando estaba ya en camino a la tienda de tortas, me doy con la sorpresa que mi madre se encontraba en un stand afuera, y me llamaba alegremente con su mano.

Resulta que por superar determinada cantidad de dinero en compras, era candidata a jugar una sopa de letras y así ganar un paquete de viaje.
Teníamos una segunda opción por sí en la primera no lográbamos encontrar las cinco palabras predeterminadas.
Mamá escogio la cartilla, pero esta solo tenía dos de las cinco palabras. Sí, una pena.
En la segunda oportunidad escogí yo y ¿adivinen qué?, esta cartilla sí tenía las cinco palabras.

La vendedora que nos atendía nos felicitó entusiastamente, indicando que éramos las segundas ganadoras en el día y que teníamos muchísima suerte.

Mamá y yo sonreíamos al darnos cuenta que el premio era un viaje todo pagado a Disney Orlando para cuatro personas (papá, mamá, mi hna y yo, ¡qué genialidad!), y que además entrábamos a otro sorteo de un cruzero por el Pacífico para dos personas. ¡Osea guau guau!.

La vendedora impulsaba jubilosamente nuestro entusiasmo, a la vez que citaba que este era un maravilloso regalo de cumpleaños de su suertuda hija osea yo. Todo un amor la jovencita, pero un momento, yo conozco esa cara y esa sonrisa colgada, no no, algo me olía mal.

Mientras mamá terminaba de ofrecer todos los datos restantes y realizaba una llamada a una determinada central anunciando que era la ganadora y que había sido cordialmente atendida por está amorosa jovencita; yo volteaba disimuladamente a escuchar que a pocos pasos nuestros otra señora había salido ganadora también, pero ¿cómo podía ser esto? ¿no éramos acaso las afortunadas en tooodo el día?.

Entonces un flashback se me coló por la cabeza, sí, ese flashback que me recordaba como era de fácil embaucar a la gente siendo condecendiente con ellos, valiéndose siempre de artimañas sentimentalistas, como quién da un golpe bajo.

Me colgué yo también una sonrisa fingida y asentí a todo a la señorita vendedora hasta que acabara de hacer toda su magia embaucadora.

- Mamá, ¿miras a esa señora de adelante?, ella también se acaba de ganar el viaje, justo en el mismo instante que nosotras.
- ¿Segura hija?.
- Sí mamá, mira en sus manos tiene una cartilla igual a la que te han dado para poder asistir a la reunión a recoger el premio.
- Ahh, ok hija.

Me dolió tanto verla así de desilucionada, justo un día antes de su cumpleaños, qué cómo recompensa compré una torta mas grande y cara de la que podríamos haber necesitado. Mis bolsillos pagando la indiscreción de la vendedora que hábilmente pudo extraer información tan relevante, como la del cercano honomástico de mi madre.

Malditos vendedores, pensaba, como se atreven a jugar así con los sentimientos de una madre que ya hasta había trasdibujado como se verían unas vacaciones tan bonitas con toda la familia mientras buscaba un feriado largo cercano en él cual concretar la aventura.

Dicen por ahí: "Piensa mal y acertarás", no se olviden de aplicarla amigos, pues al investigar más sobre esta agencia de viajes, resulta que no cubrían los pasajes de ida y vuelta ni el transporte, y bueno, quién sabe que otras cosas más!. Timadores de vestido y corbata.

Y si eres vendedor, quizás puedas evaluar cambiar de oficio, no sé, tal vez de destapa W.C. te iría mejor -sería un trabajo mas noble creo yo-.


*Sí, señoras!, eso va para ud.

Vendedores y Cia. I

En mis años universitarios -osea hace poquito nomás- un año antes de terminar la carrera, animada por mi padre a aprovechar mi tiempo extra y estudiar cursos complementarios, mi hermana y yo nos matriculamos a un diplomado de 6 meses.
La matricula fue pagada en parte de nuestros ahorros, pero cuando fuimos a solicitar el restante a nuestro amado padre, pego el grito al cielo, acotando que la plata no caía de los árboles y blah, blah, blahh.

¿Ahora?

Ya teníamos invertido dinero allí, el cuál no iba a ser reembolsado ni de chiste.
Entonces no quedó más que "recursearse", buscar la manera de completar el faltante y así asistir al curso sin que Mr. Wachiman (guardia de seguridad) te retenga en la entrada por no tener las clases pagadas.

El caso era que mi hermana llevaba prácticas en la mañana, y clases en la tarde y noche, a diferencia mía, que solo cursaba en la noche.
Ofrecí voluntariamente mi tiempo y me puse en búsqueda de trabajo.

Las prácticas pre-profesionales no eran muy bien pagadas en aquellos años, casi todas eran adhonoren si es que no tenías algun tipo de influencia directiva.

Así tome mi diario y empece a enmarcar potenciales trabajos que según yo me harían rica -ok, con que me alcanzará para pagar el curso era suficiente-.

La mayoría buscaba profesionales experimentados y cuando ya estaba tentada a trucar mi CV/hoja de  vida, ojié un anuncio colorido de un cuarto de página que ofrecía solucionar todos mi problemas financieros.

Sí, sonaba a -una metida de rata olímpica-  estafa, pero no pedían mayor requisito que el de contar con estudios universitarios ya sean completos o no.
Llegue a la entrevista con la mentalidad de desarmar la cuartada y arrinconar al entrevistador hasta descubrir la trampa. Me senté adelante y junto a mí se instalo un joven apuesto que parecía tener el mismo plan.

La exposición la brindó una joven muy cordial y seria, no explicó de que trataba el trabajo en sí, solo de que se tenía linea de carrera y que era un mercado en expansión muy prometedor.
El joven a mi lado intento persistentemente tener mas datos, pero nada, yo también traté y recibí respuesta de que en la siguiente reunión a realizarse en instalaciones de la empresa -porque nos citaron en la sala de convenciones de un hotel- se nos explicaría todo.

Osea nada otra vez.

Dos opciones tenía:
- Volver a ensimismarme frente a un periódico.
- Asistir el lunes a las capacitaciones en la empresa y caer redondito.

La capacitación te enseñaba técnicas de venta de paquetes de estudio para personas mayores a 35 años de buena posición ecónomica, que por trabajo no podían asistir a cursos de especialización regulares.

Me enseñaron como hablar por teléfono y realizar preguntas que infieren a un respuesta deseada, ejemplo: ¿CIERTO que ud. está deseoso de adquirir los paquetes citados? (aquí obviamente insitan a que respondas afirmativamente).
También te enseñaban de tipos de interlocutores y como manejarse frente a ellos, como cerrar una venta y etc, etc y más etc.

De que aprendí mucho, sí que lo hice, pero también aprendí a odiar y desacreditar mucho la profesión de vendedor. Dispensen sí alguno de ud. practica este oficio, pero me parece que se llenan los bolsillos timando a la gente, creando necesidades que uno no tiene: les venden arena en pleno desierto.
Así como no me agradan los ilusionistas -porque lo magos medio que me caen mejor- que se mofan de caminar sobre el agua, traspasar vidrios y tantas otras chorradas, esos señores junto a los vendedores pertenecen a un mismo saco para mí.
Empatizando con la gente, hacen que está crea que se preocupan por sus necesidades, que tienen un interés genuino en su bienestar cuando solo quieren venderte un producto y obtener su comisión. Purita verborrea señores, pura charlatanería usada para controlar mentes débiles y cansadas.

Sí, yo aprendí -casí de memoria porqué así te lo exigían- como dar todo el discurso para vender esos paquetes, intento no avergonzarme pues esas ventas pagaron mi curso y el de mi hermana, pero lo hace. Mi cabeza se conflictua al recordar como luchaba contra mis buenas costumbres y lograr una venta.

De anécdotas tengo ir a la puerta de mi universidad a ofrecer volantes con este simpático amigo de la primera entrevista, resulta que nos hicieron compañeros de ventas y nos la pasábamos burlándonos de como nos habían visto la cara, un buen tipo el chico, solo que ya era egresado y estaba justificando su pérdida de tiempo hasta obtener un mejor trabajo. El vagaba casí simpre mientras me acompañaba a que atrapara algún comprador incauto. No pues, el no andaba necesitado.

¿Cómo acabo todo?, a los 2 meses terminé de juntar el dinero que -a costa de embaucar a un amigo minero y a sus conocidos- y sin mas juré vengar a todos los embaucados aprovechando a un 100% mi diplomado. Ok no, el diplomado también me resulto mitad estafa después de todo.

Este relato se hará una trilogía, porque me expandí mucho en este post y no debió ser así.
No se pierda las siguientes partes, que son más entretenidas que ésta parcial opinión personal.

¡Se me cuidan!.

domingo, 28 de junio de 2015

Listo.

:)

Shh, no hagas mucho ruido, que nos van a oír.
Ven agáchate despacito, ponte de cunclillas a mi lado y respira bien bajito.

¿Oyes algo?, ¿no?, yo tampoco.
Chanfles, tan jóvenes y ya medio sordit@s, pero no importa, yo sé que nos podemos curar.

¡¿Oíste?!, se fueron, tenemos que caminar calladitos hasta la puerta.
A la cuenta de tres: uno... dos... y ¡tres!.

Pero... ¿porqué no avanzaste?...
no importa, yo voy primera y me sigues ¿sí?.

Otra vez entonces:  uno... dos... y ¡tres!.
Vente, que es mejor no demorar.

Ahora voy a abrir despacito la puerta y tu me avisas si no viene nadie.
No me mires a mí, mira para atrás que nos pueden pescar.

¿No viene nadie?.
Listo, ya quite el seguro, ahora cruza mientras yo vigilo.
No te asustes, nada nos va a pasar.

No avances mucho porfavor.
La puerta se atasco, ayúdame a cerrarla de tirón.
Vuelvo a contar: uno... dos... y ¡tres!.

Jala, jala fuerte.
Espera, me voy a ubicar mejor.
Otra vez: jala, ¡jala!.

¡Listo!, que fuertes, no?.
Bien fuertes caray.

¿Vez la pradera a lo lejos?, 
¿vez el bosque al final?
¿sí, los vez?.
Observa bien que allí están.

¿Me quieres acompañar?.

Dicen que pasando esos árboles hay un colorido mar,
que al amanecer es azul, pero que a estas horas se vuelve cristalino y aguamarina.
¡vamos acompáñame!.

Podemos quitarnos los zapatos y correr a través del pasto hasta llegar.
Atamos ambos pares y nos los colgamos al cuello, ¿que dices?.

Además en ese mar no hay arena, sino bastantes piedritas coloridas y resbalosas,
pero tranquil@ que si tomas mi mano no patinaremos al caminar, 
y vamos a poder jugar a que esas roquitas saben caminan sobre el mar.

Entonces, ¿sí? 
¿te vienes conmigo?.

:)



jueves, 25 de junio de 2015

15.

- Será que este fin y el siguiente se agendaron -raras- invitaciones a cumpleaños familiares. (Entiéndase aquí que los únicos que celebran cumpleaños en mi familia, además de mis padres, son los nietos y bisnietos menores. Fiestas a las que ni de chiste me invitan porqué soy un peligro diezmando la mesa de dulces y pues tampoco tengo hijos que puedan hacerlo por mí. ¡Vida cruel!)

- Será que ya se acerca el cumpleaños de mi Caballero y ya veo que me tienen en la mira para organizarlo.

- o será la entrada anticumpleaños que cabo de leer.

- será el sereno, pero será!.

Así recorde una época traúmatica (música de Psicosis porfavor): Mi fiesta de 15 años -lo que tiene gran símil con los sweet 16 de otros lares-.

Ya, yo para ese cumpleaños no quería fiesta ni gastadera, a diferencia de mis padres que insistían en que sí, yo quería una cámara filmadora y mi hermana me seguía la corriente.

Creyéndome vencedora, fuimos a adquirir la radiante cámara nueva con la que planeaba dirigir muchos cortometrajes de terror, osea Hitchcoock te fregaste, ¡agarrate que allá voy!.

¡Pero todo fue una gran treta de mis padres!:
- Y para estrenar la filmadora nueva, ¿qué tal si hacemos una pequeña reunión por su cumpleaños?

¡Ajá!, lo tenían todo bien planeado. Macabros.

Prometían que la fiesta iba a ser una "pequeña reunión" en casa, algo sencillo para nada elaborado.

Y ahí iban Marita y Mary decorando todo en su día de cumpleaños. ¿Y ahora quién podrá defendernos?.

Después de "arreglarnos" para el pequeño ágape, salimos a saludar a todos y vaya sorpresa: ¡estaban hasta mis antiguas profesoras de escuela primaria!, esas que una ya cree calacas rostizadas, sí esas.

¡Oígame no!, ¡no hay derecho!.

Aquí también aclaro que en mi secundaria pertenecí a un colegio católico, alumna de una madre directora y un única monja como profesora de historia.
(¿Qué no es ley que las monjas enseñen siempre cursos de religión?, ¿raro no?).

La sala tenía a mi grupo de amigas pero ningún joven varón, pues pasa que además de católico era colegio para señoritas por lo que solo mis primos brillaban como estrellas en noche de apagón. (Canten con Yuri!).
Mis amigos eran de barrio, pero mi barrio estaba lleno de pirañitas -jóvenes malcriados y majaderos- entonces obviamente no iban a asomarse por aquella "reunioncita", y mis padres tampoco los iban a dejar entrar. (¡Yo les guardo torta amigos!).

La noche paso sin mayor novedad -o algún otro trauma que sobrepase a aguantar la fiesta en sí- que sea de mi recuerdo.
No, no me embriague a pesar que motivos no me faltaban. No, no fue ni de cerca una de las más "maravillosas noches de mi vida" o como toda la gente a mi alrededor creía que sería.
Conocí -de verdad- a solo un 30% de los asistentes y a los demás solos los abrazaba para recibir sus regalos, que terminaron siendo joyeros pequeñisimos, anillos tamaño pulsera o libros para poner fotografías de la macabra fecha.
Lo único que agradezco es que no me obligarán a usar vestido ni cosas floreadas -pero si tuve que bailar el vals-, ¡no se me hacía una pues!.

Si pudiera volver el tiempo atrás, invetiría ese tiempo y ese dinero en mi frustada carrera cinematográfica, la hubiera hecho hasta de asistonta de la tia Llosa, sirve-café de Burton o pisapapeles de Spielberg.

Por último, no me hubiese comprado la cámara y la invertía en pagarme un psicólogo que curará las secuelas que quedaron impresas en mi retina luego de ver por única vez el video de esa fecha.

¡Vida cruel!. FIN.

lunes, 22 de junio de 2015

Juanito.

(Apología a GOT, si no entendió nomas pase de largo y nos vemos en el siguiente post :9 ).

Ahí les va:

<< Me encontraba en mis sagrados aposentos, retozando tranquila mientras delicadamente peinaba mis largos y rubios cabellos... >>

Esta bueno, va así:

Trataba de desenredar animosamente esas greñas que llevo en el pelo -pues soy de dormir ♪ a pelo suelto ♫ y al amanecer se me hace una masa toda loca por detrás de la nuca- cuando extrañada escucho el sonido del celular.

El rington que tengo es bien chévere -sinónimo a genial- y me lo sé de memoria, por lo que en vez de contestar me pongo a cantar: 
(Aclara su garganta y espera el riff en guitarra y...)  It's late in the evening, glass on the side, I've been sat with you for most of the night. Ignoring everybody here we wish they would disappear so maybe we could get down now. I DON'T WANNA KNOOOW IF YOU'RE GETTING AHEAD OF THE PROGRAM, I WANT YOU TO BE MINEEE, LADYYYY TO HOLD YOUR BODY CLOSE
Y se acabó. :(

¡Santos caracoles, no llegue a contestarle!. ¿Quién sería?.
Un número bien grande está en la pantalla, pero no tengo mayor pista de quién podrá ser.
Vuelvo a tomar mis greñas, cuando el sonido empieza otra vez:
It's late in the evening, glass on the side, I've been sat with you for most of the night. Ignoring everybody here we wish they would disappear so maybe we could get down noooowwww.

- ¿Mary no vas a contestar?.- Mamá interrumpiendo.
- ... (Y tan bonito que estaba cantando ¬ ¬)...  ¿Aló?-
- ¡Hola Mary!, ¡A los años!.
- Perdón pero ¿con quién estoy hablando?.
- No reconoces mi voz Mary, ¡soy yo! ¡tu amiguísima!.
- ¿Peluche?! ¿Y desde cuando los canes saben hablar?.- (Ok, no respondí eso, pero imaginen que sí.)
- Mary, soy Andrea, ¿Que ha sido de tu vida amiga?.
- Pues me va bastante mal, pero es lo de siempre así que no me quejo, aunque ya que preguntas entérate que ando con una gripe del mal y una tos de perro bastante ruidosa y así. ¿Tú que tal?
- ...Okk... bueno Mary, pues yo ando muy bien y llamaba para invitarte a mi cumpleaños este fin de semana, estoy armando una pequeña reunión y definitivamente no puedes faltar amiga!.
- Uhm, no creo que logré curarme del todo pero entiendo que mi tos para esos días será bastante tolerable, así que allí estaremos.
- Listo nena entonces ¿te apunto a tí y a tu pareja cierto?.
- ...
- ¿Mary?
- Sí sabes, ese tema es algo delicado, pues... uhmm, (inserte aquí voz entre-cortada) él acaba de fallecer hace poco (inserte aquí un sollozo bajito).
- ...Ohhh nooo... Mary, de verás lo siento, no lo sabía, perdona, sino hubiese tenido más tino al preguntártelo, de verás mi más sentido pésame.
- No, no te preocupes Andrea, fue algo que solo gente conocedora (lectora) podría haber visto venir.
- Ohhhh Mary, de verdad lo siento, discúlpame de nuevo y de hecho estás excusada a no asistir.
- Me da pena no poder estar presente en una fecha tan especial para ti amiga querida, pero la herida aún es muy fresca y sé que comprendes por la situación que estoy pasando (inserte otro sollozo bajito).
- Tranquila Mary, no pasa nada... y ¿me dijiste como se llamaba tu querido?.
- Juan Nieves, Juanito para los más allegados.
- Ok Mary, espero y pronto todo pase, además eres bastante fuerte, yo lo sé. No olvides apuntar este número para cualquier cosa que necesites, ¿si?.
- Muchas gracias Andrea, ¡cuídate mucho porfavor!.
- Igual tu Mary, un fuerte abrazo a la distancia.



Y así es como evitas un fin de semana incómodo a lado de pseudas-amistades:
¿para qué ser directos cuando se puede ser creativo, eh?.

¡Servid@s!

sábado, 13 de junio de 2015

I'm a mess.

Hoy mi cuerpo amaneció mas pesado de lo común, sabes
y me vuelvo a preguntar cuanto más voy a aguantar.

Ya no soy la única inquieta con esa idea,
hoy mamá y mi hermana también están preocupadas.

Será que estoy dejando notar algo.
Será que lograron ver a través de mí por una milésima de segundo.
¿Será que ya no puedo esconder mis emociones?.

Si es que ellas se sienten así, ¿entenderás al menos como me siento yo?
¿Entenderás algo de este dolor que me carcomen viva?, ¿entenderás de emociones humanas?.

¿Entenderás?.

Entonces digo: Sí a mi corta edad estoy así de rota, ¿cómo esperas que llegue al final?
Soy tan débil y me siento tan vieja, que quizás descansar sobre tierra no suene del todo mal.

Te das cuenta que ando buscando excusas tontas para poder salir de este lugar,
como justificando mi ausencia.

Razones para escapar y correr.
Razones para ya no tener presencia.

Todo es tan vació y solo.
Recuerdos me invaden, mientras todas las oportunidades me son esquivas.

¿Cuanto tiempo más crees que me la voy a pasar así?
Ya hasta tengo miedo de intentar, porqué no quiero cargar con más decepciones.

La lista ya es demasiada, no podrías solo dejar de incrementarla
podrías dejar de escribir cosas en ella al menos solo por una vez en esta vida.

Y mi cuerpo, pero sobre todo mi alma, están cansadas
 hartas de seguir rodando por la vida.

¿No soy digna de merecer una oportunidad?, una buena oportunidad,
pero de esas que no tienen trucos, una chance sincera para volver a ser feliz.
O quizás una para ser feliz por primera vez.
¿No lo merezco?.
¿Tan mala eh sido?
¿Es tanta tu ira y saña?
¿Estoy tan sucia a tus ojos?

Tu silencio me vuelve a meter en la rutina
vuelvo a intentarlo otra vez
trato de no disparar hacia el fracaso
pero es tan difícil no hacerlo
y aún así, seco mis lágrimas y vuelvo al juego
ayúdame esta vez, ¿sí?.

Ayúdame por favor, ¡Ayúdame!.

Ayúdame.


(Estará mal decir que tengo mas borradores que post publicados. FIN.)

jueves, 11 de junio de 2015

Adicciones.

El post iba a tratar de algo menos personal, pero cambie de idea y creí poder hacer una trilogía con el mismo título. Ahí vamos.


De un tiempo a esta parte las lágrimas son diferentes.

Comprendo que mis lagrimas han ido cambiando con la edad.

De niña, cuando mis padres peleaban y gritaban, eran bastante dolorosas y ahogadas. 
Papá siempre odio que llorara, entonces siempre tenía que esconderlas en algún rincón de la habitación, pero aún así las muy traicioneras sabían escapar haciendo más incomoda mi capacidad de ocultarlas.
- ¿Ya estás llorando otra vez Mary?.
- No, no es cierto, eso no es cierto.- Pero ahí estaban las gotas rodando por mis mejillas.

Ya adolescente aprendí métodos para poder controlarlas de una manera más sofisticada, si es que puede llamarsele así.
Parpadear constantemente y mirar hacia el cielo puede servir algunas veces. Aunque nunca pude detener el llanto furioso, profundo y difuso de edades tan tercas e inmaduras.
Fui derrotada por el tipo de tristezas agotadoras que solo se curan vencidas por el cansancio mezclado con el encanto de un sueño ligero.

Ahora, siguen brotando pero solo lo hacen inertes, acompañadas por el silencio de la noche y el calor de estas lineas vacías. Agua inexpresiva, callada y salada lavándome la cara.
Ojalá significaran algo más, pero no lo hacen, solo son parte de una odiosa rutina adquirida en parte por repetición y en parte por idiotez.

Presa de mi cordialidad las saludo como siempre:
-¿Cómo andan compañeras?, llevaba bastante tiempo sin verlas.


Poco a poco empiezo a apreciar su compañía  y de llegar a odiarlas hasta el hartazgo, creo que puedo entender que son una parte importante de mí, mostrándome que a pesar de tanto, sigo siendo igual de frágil que antes y que voy a ser siempre así.

Mi alegría y negro sentido del humor servían como fachada para ocultar esa extrema sensibilidad innata. Funciona bien hasta ahora, ¿no?.

Y por si las dudas, si lograsen descubrir mi cuartada, dejo estas letras como fiel testigo acusador de una realidad de la cual vivo escapando, escapando en largas caminatas.

Servidos señores.


(Un post resucitado del mas allá.)

martes, 9 de junio de 2015

De autos y padres.

¡Terminé mi clase de manejo y no siniestre el vehículo de prueba!. Yei.
(Palmas compañeros, ¡palmas!).

Sorprendida y feliz me dirijo a casa para poder practicar en el auto de papá, con esta introducción es bueno sentar algunos precedentes:

- Papá ya había intentando enseñarnos -a mí hermana y a mí- hace cuatros años atrás, pero se dio por vencido. Mi hermana no tenía muchos problemas en arrancar el auto, pero sí en hacer los cambios. Yo en cambio, no podía arrancarlo, lo apagaba y apagaba, y ya cuando estaba en marcha le daba mucho al acelerador mientras papá rezaba por su vida.

- Mis amigos con auto tenían un poco de reserva a enseñarme, quemé uno que otro disco de embriague sin mayor daño, pero no pasé de contadas horas con ellos.

Así divagaba por la vida, tentando a la resignación de no aprender nunca a caminar en cuatro ruedas, porqué en dos ya sé.
Pero no señores y señoritas, mi naturaleza es testaruda, terca y además tardía, entonces me matricule a las clases de manejo, donde un amable joven tuvo que aguantar mis idas y venidas. Gracias amigo, si el cielo existe yo creo que lo tienes ganado.

*Yo siempre quise ser camionera. T.T

Hoy volveré a tentar a papá para que me deje usar el auto porque ya estoy graduada -según yo-.
Y me pongo a pensar si debo redactarle otra carta como  la anterior (dale click, no te arrepentirás), está vez escrita un poco mas extensa y menos convencional.

Creo que aún no, no estoy lista para verlo partir tan pronto, aún lo quiero tanto.

viernes, 5 de junio de 2015

Trasluciendo.

Sí, empezaremos con los mea culpa:

Esta señorita distinguida es de odiar los brassieres. Elevo mi puño hacia los cochinos alambres que rodean las copas de estos. Esas cosas dejan marcas imborrables en el alma y algunas en la piel también.

Lamentablemente es cuestión de modales no faltar a su uso regular, por lo que ahí van acumulandose en el guardarropa.

PERO como estamos en casa y la visita masculina patriarcal no se realiza hasta bien entrada la tarde, me doy la libertad de andar sin ninguna clase de prenda opresora con serenidad.

Mamá salió hoy bien temprano, por lo que con la casa sola me pierdo en el mundo cibernetico un rato.

Tocan el timbre -pero el video está bueno- entonces resoplo por el itercomunicador: ¡¿Quién?! -se atreve joder a estas horas-.

Nadie.

Retorno al video y es el timbre otra vez.

Cara...coles, pienso en que mamá olvido sus llaves cuando las veo al lado del teléfono, y así bajo a hacia la puerta.

Abro la puerta y un joven -disfrazado de pinguino- con traje, mochila y Biblia en mano me brinda un saludo, pero esto es corto porque inmediatmente redirige su vista hacia mi pecho.

Se saben esa canción de Shakira: Suerte que mis pechos sean pequeños y nos los confundas con montañas. (Tienes que leerlo cantando, con todo y meneito de cadera ¿ok?).
Sí, esa canción es de mi autoria. No seré una completa tabla de planchar, pero El hombre aire hace que el tejido adiposo en mi cuerpo se ubique en cualquier otro lugar y así no abultar ESA parte delantera, entonces los jóvenes aprenden a mirarme a la cara.

Podrán imaginar el espectáculo: solo un par de senos sin emboltura trasluciendo bajo un polo blanco humo la oscuridad de sus pezones.

¡Hey amigo! -sí tú, el que me está mirando los senos- no necesito de ninguno de tus sermones por ahora, quizás puedas volver no sé... cuando logres prestar atención a lo que te estoy diciendo ¿?.

Cerré de portazo y desconecté el timbre.

FIN.