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domingo, 21 de junio de 2020

¿Renunciar?.

Hoy domingo, día del padre, les escribo después de haber trabajado casi como un día normal.
Y es que por estos días ando tan excedida de trabajo, que me toca restarles días al fin de semana para poder empezar tranquila los lunes a la mañana.

Vivo estresada, toda contracturada, con ojeras onda mapache y en general toda apática.
Esto hace que mi carácter sea hostil, mucho más que de costumbre (ojo, esto solo con la gente del trabajo, cuido mucho de no descargar con mi familia porque no lo merecen!).

Entonces en las noches, sobretodo los días en los que me acuesto bordeando la medianoche es cuando me pregunto si realmente vale la pena. Sí un sueldo vale tanto como para restarme full tiempo y energía que puedo invertir en algo que me haga feliz. (aquí amarra el tema con el post anterior).

Solo me basta voltear a ver a mi hermana, que solo requiere trabajar una o máximo dos horas al día y luego puede hundirse en el sillón a ver TV, leer libros o hasta perderse en su celular.
Hasta llegó a retomar tocar el órgano y lo practicaba todos los días al inicio de la cuarentena.

Y yo extraño tanto mi guitarra, mi ukelele y cantar hasta quedar afónica.
Extraño abonar mis plantitas, sentarme a conversar a mis anchas con mi mamá, o ver maratones con ellas. Extraño tener tiempo para no hacer nada: mi arte de no hacer nada.

Recuerdo eso y me pongo más triste; me reprendo, me digo a mi misma que no es cuestión de tiempo, es cuestión de querer; pero es que en el trabajo me cargan mas proyectos y me consultan cosas.... porque normalmente siempre estaba allí, accesible y amable para atenderlos/ayudarlos; pero ahora ya no quiero, soy cortante/tajante; reniego porque me revientan el Skype y el teléfono.... y ni hablar de la cola de mails. Haysssss.

A comienzos de mes, me cargaron un nuevo proyecto que ya debería haberse terminado en Abril; estaba tan sobrecargada que sin miedo les dije: "ESTE MES NO PUEDO, tengo demasiada carga y simplemente no puedo comprometerme a algo que no voy a cumplir, es demasiado para mí." Todos se quedaron callados en la videollamada, hasta el gerente me dio pase diciendo que "bueno, lo urgente mandará sobre lo importante, pero que igual evaluáramos que podíamos hacer".

Entonces sigo dando vueltas si realmente necesito seguir así; hay amigos que se quedaron sin trabajo y me reprochan que pueda estar pensando en renunciar; pero oye, me bajaron el suelo para "solidarizarme" con la empresa.... pero la explotación me la duplicaron, y estoy colapsada.

¿Cuanto más debería aguantar?.

https://open.spotify.com/track/7q7XFO9av9VpNJSXKJwJxD?si=BYU7Ygt-TVeLq49IpHLACw

sábado, 9 de abril de 2016

La Santa.

Llevo tanto tiempo descuidado este espacio, que ya hasta telarañas.

*Canta: Spiderman, spiderman y luego silba.*

Y como todos los que descuidan su blog y tienen una excusa para disculpar su ausencia, yo anduve hundida en  el trabajo, con mi jefa de vacaciones tenía responsabilidades de más; pero ya regreso a seguir j*diendo y a volver a sobrecargarse de tareas -como siempre-; dejándome siempre la parte fácil. :)

****

Ok, no soy perfecta, y no es un tema que acabo de descubrir, pero si hay nuevos comportamientos en los que acabo de caer en cuenta y eso apesta.
Curioso como esas frases aburridas de "uno nunca terminan de conocerse" pueden llegar a tomar bastante sentido en ciertas ocasiones; más del que alguna vez pude quizás imaginar.

Así que para uds. a continuación una autobiografía laboral como para que entremos en confianza -y se den cuenta la clase de gente que anda suelta por estos raros caminos de la vida-.

* Holi!

Mary es una tierna joven de piel canela, que a diario viste zapatos de seguridad, algún jean casual combinado con una que otra camisa y un saco rojo (única prenda del uniforme que usa a diario, porque los pantalones y polos brindados son estilo señora, y una podrá ser muy madura pero tampoco tampoco).

Siempre tiende a llegar 5 minutos antes de las 7:40 A.M.; exceptuando los días que está de un humor de perros -pues aguantar a una jefa mujer es cosa seria-, por lo que marca tarde y le da igual. (Mentira, se la pasa rezando para que no le llegue memo por la tardanza o pero aún se le descuente la hora; pero esto hasta ahora no ha sucedido por lo que podemos dormir tranquilos.)

Llega y prende la pequeña radio -sintoniza una emisora rockera por supuesto- aún sí la jefa muere por oír boleritos de la hora del lonchecito. "La radio es mía así que te aguantas tía"-se dice para sí-.

Entonces ya esta revisando los correos diarios, cuando escucha su nombre para la sermoneada matutina correspondiente. "Mary, porque esto?, porqué aquello?, porqué, porqué y porqué."
Vive aburrida de que todas las mañana se sonsaquen cosas hasta por demás. HARTA, CANSADA DE ESO; pero es una damita después de todo y se aguanta las cosas, porque las veces que soltó la lengua y dijo las crudas verdades, se ganó estres de más expresado en innumerables insomnios y como 5 kg menos. No, una damita no puede ir ojerosa y huesuda a su trabajo, nonono.

Terminado el sermón, sigue la rutina de revisar pendientes y encaminar nuevas tareas, hasta que se le vuelven a increpar mas cosas, y aparece una facción que acaba de re-descubrir: la terquedad.
Nunca había notado lo testaruda que puede llegar a ser, pero si hablamos en su defensa, su jefa ama tener la razón, y uno no siempre la tiene; a menos de que sea un Dios -y la doña no está muy lejos de autoproclamarse Santa- pero no demos vuelta: uno no puede ganarlo todo y es ahí donde nota esa nueva realidad.

Mary se auto-cuestiona de su actuar, de lo mal que es cerrar su posición, entonces cede e inmediatamente en el rostro de su jefa se dibuja una sonrisa maliciosa.
"Oh!, como aborrece esa sonrisa." Un gesto innegable de un vencedor que intenta restregarlo en la pelada cara del abatido.

-Malherida- Se retira a su rincón, y el monstruo de la autosuficiencia aparece a tomar posesión.
Se encierra en su mundillo y cree que manejándolo todo sola podrá estar mas tranquila. Pobre ingenua. Inocente como es, desconoce que doña jefa tiene una red desarrollada de contactos que están prestos a informar de sus movimientos; entonces vuelven de nuevo al juego de "porque?, porque y porqué!".

El día ya está por acabar, y lográ encontrar consuelo en gente contemporánea quién afirma que conocen como es aquella doña santa jefa, y que comprenden su situación. Algo aliviada termina el día cruzando los dedos para que mañana la bipolaridad de su superior se haga presente, de modo que deje salir ese lado santo que ocasionalmente aparece. Total y la señora es una católica convicta y confesa, orgullosa de proclamar su religión a diestra y siniestra; pues cada quién es libre de vivir según los valores que crea le convengan.

Sin más cierro esta breve descripción laboral, de una humilde servidora enrumbada en caminos agnósticos y/o ateos; "pues me niego a aceptar que las personas mas cercanas a una religión no sean capaces de reflejar principios impartidos por estas; a pesar de que se las repitan y repitan cada domingo a medio día."



*Aquí se hizo catarsis, pero de la buena!. (y se desinfla con un suspiro.)

jueves, 18 de febrero de 2016

Con esa carita!...

Escribo esta publicación con las nachas heridas.
(Tenía que aclararlo, porque hoy fue mi última inyección programada para curar mi bronquitis y es casi un triunfo personal: por fin podré volver a sentarme decentemente.)



Sin más, aquí viene otro post reciclado:

Desde no se cuando, ni como, empece a entender que la gente habla porque tiene boca,
Hablan de ellos mismos, porque sí, pero en especial prefieren hablar de los demás pue es mucho mas interesante y satisfactorio (según ellos.)

Y entonces acabo por enterarme que soy amante de uno que otro jefe de la empresa.

- "Y con esa carita!, IMAGÍNATE!!".- .
Comentario replicado a mi persona.
*Fuente: para que quieres saber eso jaja saludos.

Pues sí amiga, con esta carita que tanto envidias, aclaro que porque no vas a inventar chismes a alguna otra señorita que tengan la dedicación y tiempo para brindarle la importancia debida.
Tus palabras caen en media con hueco hija, para que vas a gastar saliva en una simple parroquiana, teniendo todo un rosal que desflorar?.
Mira mamita, si deshago o no hogares como hobbie, sí me la paso malgastando pensiones alimenticias y robo el diario para los pañales por diversión, es eso... un simple pasatiempo-entretenimiento que no debes tomar tan enserio nena, la vida no es para pasarla con cara de estreñida todo el día, no hija no.
Libérate y tómate un Ciruelax!.
Luego levantas tu mano delicadamente y para ese taxi de aquí cerca, para irte directamente a  un lugar donde tus comentarios si importen, quizás y en esos lares los chanchos vuelan, muentate en uno de esos y me cuentas que tal te fue, sí linda?. Un besito.


*Con esta carita ;).

martes, 4 de agosto de 2015

Prohibido besar a las cholas.


Tengo unas cuantas historias guardadas en la cartera para compartir, pero prefiero subir este cuento de Luiz Carlos Reátegui, ganador de concurso de relatos Planeta Cuba, ojalá y les guste como me gusto a mí. :)

PROHIBIDO BESAR A LAS CHOLAS.

Quiero ser Presidente. Le dije a mi mamá en un mitin de la plaza 28 de Julio en la ciudad de Iquitos. Tenía la edad de 5 años y Fernando Belaúnde levantaba el brazo en señal de “adelante” saludando al mar de gente. Me impactó sobre manera ver cómo es que tantas personas comulgaban con el ideal de un mismo hombre. Esa imagen y ese sueño se grabaron en mi subconsciente, se archivaron en un tierno rincón de mi mente pueril mientras crecía y, volvieron a reaparecer hace unos años, con mayor insistencia hace unos días, todo gracias a Ernestina. Terminada la universidad, ingresé a laborar a un caótico lugar, ruinoso y de mala entraña, (ahora, por suerte, estoy en Sunat para mejor) existía una bien surcada discriminación. Nunca un jefe saludaba al personal de “rango inferior”. Cómo puedes saludar con beso a esa chola, anda al baño y lávate. Me increpaba una abogada regordeta refiriéndose a Ernestina del personal de limpieza, pero la que en realidad necesitaba ir al baño y lavarse era aquella mofletuda que siempre olía a pezuña de burro, expedía un aroma de aire viciado, por demás rancio. Ernestina se escabullía avergonzada de la oficina sin mirar atrás. Joven, ya no me salude delante de los jefes, mejor abajo nomás en la entradita y, arriba, haga de cuenta que ni me conoce. Decía ella con una sonrisa precaria y gris. Jamás le hice caso, la saludaba con beso donde me la encontraba y con mayor gusto si había un jefe por ahí. Siempre la traté con cariño, en innumerables ocasiones escuché atento sus conversaciones tan sentidas, ciertamente encontraba interesante todas sus experiencias de vida, era fiel a sus consejos porque realmente lo creía, era un convencido de la importancia que tenía la esencia de ese ser humano. Una tarde, revisando los correos en el trabajo, me llega el aviso de un banco que financiaba una maestría en gestión pública. Mi subconsciente activó como alerta de luz parpadeante el recuerdo y el sueño grabados en el mitin. Una herramienta en gestión es fundamental si se quiere ocupar un rol protagónico en el Estado y más aún si pretendo un gobierno en algo decente. Pensé. Me tomó un mes reunir toda la documentación que me exigían, nadie quiso ser mi aval, pero no me importó. ¿A dónde va tan contento joven?. Pregunta Ernestina. Voy a… voy a ser Presidente del Perú. Respondo. Dejo mi solicitud en el banco. Las clases comienzan en una semana. La espera es insufrible. A 48 horas del inicio de clases, el banco por fin contesta. Usted tiene una cita con su sectorista hoy a las 5:30 pm. Dice el correo. ¿Por qué tan tarde? Cuestiono para mis adentros. Salgo del trabajo con tiempo y llego temprano. El sectorista me recibe con una cordialidad promedio y con el rostro serio, algo anda mal. Perdone que hayamos demorado tanto pero hemos sido muy minuciosos con su expediente, el comité de riesgos ha encontrado inconsistencias en usted, lamento informarle que su préstamo ha sido rechazado. Dice el sectorista con palabras técnicas y en tono solemne, en lugar de expresar sin reparos que mi sueldo tiene aspecto de mierda, sabe a mierda y no puede ser otra cosa más que mierda pura por lo que teniendo esa sesuda conclusión, dudan con justa razón de mi capacidad de pago. La luz deja de parpadear, el sueño se apagó, la oportunidad áurea de estar al frente de un mitin se fue. La cita había sido a esa hora porque el sectorista sabía que no duraría más de 5 minutos. Tuve que tragarme el sapo y regresar al trabajo cabizbajo a terminar con mis pendientes. Desmotivado y afligido, Ernestina advierte mi malestar. ¿Todo bien joven? Pregunta. Sí, solo que tendrás que esperar un poco para que sea presidente, rechazaron mi préstamo. Digo. ¿Puedo ayudarlo en algo? Vuelve a preguntar. La verdad no creo que mucho, necesito $12,500 dólares a primera hora. Respondo. Ernestina, limpia ese baño que está inmundo y no interrumpas al doctor. Llama la atención con su vozarrón la abogada mofletuda que huele a pezuña. Chaucito joven. Se despide. Hago un amago de sonrisa, tengo el semblante averiado por la tristeza. Al día siguiente y algo recompuesto, Ernestina se me acerca como escondiéndose, así lo hacía todas las veces por la vergüenza que le habían instaurado. Joven, un favor, quiero que converses con un amigo, te va a esperar. Ernestina me da un papel con una dirección. ¿Para qué? Pregunto. Anda nomás, de ahí me cuenta, Chaucito. Dice y se va. Llegada la noche, veo el papel en mi bolsillo, desganado y a regañadientes, pues no tenía muchas ganas de nada, decido ir. Acudo a la dirección para ver cuál era el favor que quería Ernestina. Llego a una casa por el olivar de San Isidro, pasaje Cura Béjar # 169. Toco la puerta, pido con el nombre que tengo en el papel. Una señora entrada en años me hace pasar. El señor baja en un momento. Me dice. Observo la sala, hay un stand con varios libros de tapas añejas, sin duda el dueño de casa es una persona mayor que lee mucho. Gustavo Ontaneda para servirlo. Me sorprende una voz mientras husmeo los libros. Le doy la mano y sonrío. Estimado Luizcarlos, una amiga me ha hablado de ti. Me dice. Aquel señor era un alto funcionario del banco, Ernestina había trabajado más de 15 años con él. La persona que menos recursos tenía fue mi aval, sin dar un centavo y tan sólo con el valor de su palabra abogó por mí. A la otra mañana, el sectorista adusto, ahora me pela los dientes, me sonríe con fervor y me trata como a un rey. Hubieras empezado diciéndome que conocías al gerente pues luchito, firma aquí. Me dice el jijuna y yo escudriño todos sus movimientos con desprecio, con frialdad oriental. Regreso a mi trabajo, delante de todos, abrazo a Ernestina e inflo sus cachetes a besos. Dime qué puedo hacer para pagarte todo esto. Digo. Joven, usted ya hizo mucho por mí, la humildad y la sencillez no se negocian. Responde. Se me hacen agua los ojos y la vuelvo a abrazar. Es inevitable recordarla cuando estoy a pocos meses de la graduación. Con su trabajo diario supo ganarse la admiración y el respeto de muchos, porque ella es como un billete de un millón de dólares que por más que la arruguen, la tiren al suelo y la pisen, nunca perderá su verdadero valor, siempre seguirá valiendo exactamente lo mismo. Elegí entregarle mi amistad sin condición, ella a cambio me devolvió un sueño, yo no sé si llegue a ser presidente, pero de lo que estoy seguro es que su ser y su palabra valen un mundo, su esfuerzo por salir adelante aún más y ante una eventual campaña electoral la elegiría de nuevo. Yo voto por ella. Gracias Ernestina. Un beso.
*Hace poco me informaba sobre el proceso libertador en el Perú y sobre la posibilidad de habernos convertido en república no por manos extranjeras, sino producto de líderes mestizos cusqueños. Como decía Basadre, que diferente e integrado sería el Perú si Cusco hubiera sido elegido como capital de la república ¿no lo creen?, pero esa ya es otra historia. :)

lunes, 4 de mayo de 2015

Flashback.

Tengo la tendencia a completar las cosas que dejo pendientes, normalmente no me gusta posponerlas bastante tiempo. Terminarlas me llena de satisfacción y me la paso imitando a un Joker, con una sonrisa exagerada en el rostro: bien rara eres Mary.

Hoy, al caer la marea de adrenalina típica, me dejo unos cuantos flashbacks que pensaba enterrados, como intentando combinarlos con efectos adormecedores.

*Fashback que me hacen recordarte justo ahora que soy tan feliz.

Recuerdo como planeamos realizar estas cosas juntos, y como mi cabeza ideo la manera en la que sucedería todo y lo bien que resultaría.

Hoy me fue tan bien que aún tengo la sonrisa de idiota en la cara, pero no puedo compararlo con lo que recrearon mis neuronas y se siente un llama de nostalgia dentro. ¿Porqué?, por qué lo que mi cabeza armo nunca sucedió y no hay manera en que pueda adivinar si iría a ser mejor o peor de lo que fue (nunca igual), es imposible, no va.

*Jodidos flashbacks que se me resecan la garganta y me arrastran a la perdición.


El vecino de enfrente te extraña, y también se alucina megáfono: le subió todo el volumen a la emisora romántica de turno y comenzó a sorberse los mocos.

Sacudo la cabeza, porque no necesito volver a esto. Ya estaba conviviendo feliz con él hecho de que fue culpa mía y que no iba a mover un dedo para arreglarlo, porqué no quiero un pasado que nunca debió existir.

*¿Entonces que hago con mi complejo de culpa?. ¿Alguna idea de como asesinar flashbacks de manera atroz y desalmada?.


Shhh.

¿Oyen?.

¿No oyen a un gato chillando a lo lejos?.

¡Soy yo!, estoy maullando para hacerle competencia a la emisora del vecino, ¿me acompañan?: 


*¡Dale PLAY, que nuestro canto mata demonios disfrazados de culpas!. ;)

domingo, 19 de abril de 2015

Dolor de nueces.

Señor de las colinas, ¿Porqué a los hombres nunca les duelen las nueces, como a nosotras los ovarios?.
¿Porqué de vez en cuando no haces que sientan que se retuercen sus partes blandas como para variar uno que otro de sus aburridos días?.

¿Porqué  al menos cada año bisiesto no logras que se les afloje algo por dentro de modo que arda y queme sus entrañas?.

Y no pido más que un año bisiesto, porque es sabido que tus favorecidos son bastante quejumbrosos para aguantar un periodo mas seguido de malestares. Valientes mis ovarios, nunca sus nueces.

Ya me cansé de drogarme para poder llevar una vida regular cada mes. Mi hígado pide paz y ya se puso su máscara para buscar justicia desesperada.

Tumbo contra la pared.

Detesto admitirlo, pero por aquí la justicia no existe, partiendo desde ese simple hecho de haber nacido diferente, como cualquier otro ser que padece de enfermedades originadas en su naturaleza genética y no por los excesos de su vida.

No me parece coherente poner la otra mejilla para que sigan colocándome intramusculares que me regulen la vida. No, pero por ahora es mi solución rápida a esta vida que espero haya sido aleatoriamente otorgada.

Entonces insisto para que de vez en cuando, a mis amigos de contraparte se les coloreen verdes nueces colgantes que los ayuden a recordar su condición en esta pasajera y puñetera vida que me ha bendecido con la facultad de sufrir por no iniciar la concepción de un nuevo ser cada veintiocho días.

*No me digas que visite un doctor, que ya eh visto mas de los que se puede contar con una mano.

martes, 17 de marzo de 2015

Los calzones del abuelo.

... Te voy a hacer los calzones, como los usa el vaquero, te los comienzo de lana, te los acabo de cuero. ...


El día que mi Caballero enfermo, por motivo de precaución mi madre retiro cualquier tipo de objeto que pudiera hacer presión y así evitar que la trombosis empeorara. Entonces como este Caballero tiene una lúcida memoria sabe que fue mi madre quién lo despojo de la correa de su pantalón, y fue ella la que los perdió el hospital o en el taxi que los transportó.

Se recurre a la otra correa que posee como cambio de la primera, y así el Caballero puede seguir con su vida diaria, hasta que el broche de esta cede dejándola irreparable e inservible.

Sumemos que por indicaciones médicas, mi buen Moisés esta en dieta pseudo-coneja: todo tipo de verduras excepto las que son muy verdes, por lo que lleva unos cuantos kilos de menos que orgullosamente nos luce cuando lo visitamos.

- Mira, mira, el pantalón  me queda bailando!.- Juega con la cintura del pijama, y aunque debería estar en cama, terquea desobedeciendo al doctor y nos saluda de pie, porque le cansa andar tiradote cual morsa.

- Mary!, corre compra una correa para el abuelo, sino mañana va a ir enseñando los calzones por todo el hospital.-  Mi madre acaba de recordar la cita médica después de dos semanas de extenso reposo.
- ¿Pero, cuál es el problema?, ¿Quien va a andar mirando los 'chones de un abuelito?, Que vayan y miren los de sus abuelitas, Total!!.  ¿Sí o no Caballero??!.-
- Claro!!!. - Asiente decididamente mi Caballero, sin darse cuenta de la real dimensión de lo dicho.

El siempre me cree ciegamente: Amén!.

Nananananana......  BATMAN! xD


domingo, 8 de marzo de 2015

Matías y sus mamás.



- Eres una mamá, Jenny. 
- Sí, soy una mamá. Se llama Forrest. 
- Como yo...
- Se llama igual que su padre.
- ¿Su papá también se llama Forrest? 
- Tú eres su padre Forrest.” 

(Extracto de Forest Gump, de mis pelis favoritas for ever and ever!.)

Uno de mis primos mayores ayer nos presentó a su segundo hijo llamado Matías.
El ya tiene un hijo de 5 años viviendo con su madre en Lima, nunca logró establecerse con la madre de ese primer hijo, siempre dice que no está preparado, por eso a la familia le cayó como baldazo de agua fría la llegada de esta criatura. 

Matías tiene un poco mas de un año y fue mi compañero de viaje durante la visita de mi Caballero al cardiólogo. Yo quería entrar a la consulta, pero me vieron cara de niñera y no tuve mayor opción. Claro!, como su papá esta manejando no hay que distraerlo.

Matías es el menor de tres hermanos por parte de madre, y fue reconocido por su padre hace seis meses mediante proceso judicial y prueba de paternidad de por medio.
La madre alega que fue a buscarlo variadas veces a su casa, pero mi primo niega eso.
- Pero de que se sorprenden?, yo solo tengo dos, no como mi tío Beto que ya tiene cuatro regados por ahí. A mi todavía me faltan, jajaja. - me cuenta mi primo mientras yo trato de distraer a Matías en el asiento de atrás del auto.

Iba a responder de manera mordaz a su afirmación, pero no tenia sentido. Hay genes en la familia que no van a cambiar, ya me cansé de pelear con eso.

Entonces me sigue contando que "profetiza" que su madre se lo va a entregar tarde o temprano, esta casi seguro que Matías va a vivir siempre con él. Pobre Matías no sabe lo que le espera.

Después de terminar la consulta volvemos a casa del abuelo y ahora tengo un nuevo hijo: Matías se me pega peor que chicle y me sigue a todo lado, cuando en el auto estaba portandose algo malcriado y malhumorado. 

No amo ni odio a los niños, no corro a cargar bebes ni tampoco soy la tia popular que engrie y divierte cual payaso, no, eso se lo dejo a otros, soy neutral normalmente, pero con Matías era diferente. No se si será que me llamaba Mamá y tomaba de mi mano dirigiendome a todo lado, o quizás que abrazaba tiernamente mis piernas y levantaba su rostro para lanzarme una sonrisa coqueta adornada con dos hoyuelos en las mejillas, no se que será, quizas me estoy haciendo vieja, ojalá sea eso.


Hey Matías! yo de pequeña también tenía unos hoyuelos que ahora extraño, así que abusa de ellos cuanto puedas si?, uno nunca sabe cuando van a desaparecer.


- Mira a Mary con Matías, solo le hace falta tener uno propio.- escucho a mi tia Dina mientras todos me observan lavarle las manos a Matías. 
- Jajaja tía!, a mi aún me falta muuuucho para eso.- Respondo mientras de reojo observo que mi madre tiene la cara en blanco por el atrevimiento de mi tía. Pobre mi madre, sabe que voy a ser un desastre y por eso solo calla.

Es hora de irse y llevo a Matías con su abuela, -Mamá! - le dice y se despide de mi agitando su manito. Me cambio en una!. Tan chiquito y ya con tantas mañas. 

Eres como todos Matías, diciendo puras mentirotas. Y yo soy como todas, cayendo  bien redondito.